
Mérida, 29 de mayo de 2026.– El pasado 18 de mayo se celebró el Día Internacional de los Museos, instaurado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) desde 1977. Esta fecha busca crear conciencia sobre el rol fundamental de estas instituciones en el intercambio y el enriquecimiento cultural, así como en la preservación del patrimonio histórico.
En el marco de esta fecha, el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODH-ULA) denuncia la precaria situación en la que se encuentran los museos de Venezuela. Algunos están adscritos a universidades del país, cuya falta de presupuesto impacta negativamente en el funcionamiento y la preservación de estos espacios.
A pesar de que desde 2015 el gobierno nacional ha hecho anuncios sobre planes de rehabilitación —para los que se han aprobado más de 190 millones de dólares—, la realidad de los museos en el país, y sobre todo en las regiones, evidencia una gestión deficiente, opacidad presupuestaria y abandono estructural.
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Entre centralización y anuncios repetidos que no dan resultados
En el año 2005, el gobierno de Hugo Chávez creó la Fundación de Museos Nacionales (FMN) para agrupar la administración de 30 museos del territorio nacional, bajo la dirección del Ministerio de Cultura.
Según reseña El Estímulo, la medida tenía como objetivo aumentar la autonomía de esas instituciones, pero «la centralización de la labor de adquisición de obras y piezas privó a los museos la potestad de decidir sobre el proceso de incremento en las colecciones».
Ante el fracaso de la FMN, a lo largo de la última década el régimen venezolano ha anunciado la aprobación de recursos adicionales para recuperar la infraestructura de algunos museos, pero la realidad evidencia que no se invirtieron y que la mayoría de museos venezolanos no han sido tomados en cuenta.
Según registros en línea analizados por el ODH-ULA, cerca de 2.700 millones de bolívares fueron aprobados entre 2015 y 2016 para el funcionamiento y la recuperación de museos en el país, más de 190 millones de dólares al cambio oficial del momento.
- Presupuesto para personal y funcionamiento (2015): solo para ese año, la Memoria y Cuenta del Ministerio de Cultura registró 744.347.600,55 bolívares destinados a gastos de personal y funcionamiento de 17 instituciones museísticas.
- Fondo de recuperación (2016): al año siguiente, Nicolás Maduro anunció la creación de un fondo con 455.000.000 bolívares, provenientes del Fondo Nacional de Desarrollo (FONDEN), que serían destinados a la recuperación de infraestructuras de museos a nivel nacional.
- Inversión en infraestructura (2016): adicionalmente, ese mismo año, durante el mismo anuncio, el régimen asignó 1.500.000.000 bolívares para la construcción de una plaza en la Galería de Arte Nacional (GAN), ubicada en Caracas. Pero cinco años antes, en febrero de 2011, el entonces ministro de Cultura, Francisco Sesto, anunció que en un mes se iniciaría la construcción de una gran plaza frente nueva sede de la GAN. Apenas en 2024 se informó que la plaza pronto estaría finalizada.
- Otro plan de recuperación y rehabilitación (2024): como si estuviera anunciando algo nuevo, en octubre de 2024 Nicolás Maduro volvió a decir públicamente que había puesto en marcha un plan de recuperación y rehabilitación de museos en todo el país. Este nuevo anuncio lo hizo en la inauguración de la 66ª edición del Salón Arturo Michelena en Carabobo, pero esta vez no indicó la cantidad de recursos que se destinarían.
Museos del interior sufren más la desidia gubernamental
A pesar de los anuncios repetidos y los cuantiosos recursos asignados, la realidad en 2026 es desoladora. Mientras se celebran recuperaciones puntuales en Caracas a través de la «Gran Misión Venezuela Bella», los museos del interior agonizan.
En Mérida, el Museo Arqueológico de Mérida «Gonzalo Rincón Gutiérrez», adscrito a la ULA, funcionó en 2023 con un presupuesto irrisorio de apenas 1.200 bolívares (aproximadamente 36 dólares) para todo el año, como reseña el informe «El derecho a participar en la vida cultural», elaborado ese año por el ODH-ULA. Para 2026, la situación financiera no ha mejorado.
La investigación de este Observatorio confirma que los servicios culturales en el estado Mérida están gravemente afectados. Museos como el Juan Astorga Anta y el Museo de los Andes «Benigno y Vicenta Sánchez» tienen filtraciones graves que amenazan colecciones de más de 500 obras. En 2019, el IAM Venezuela publicó un reportaje que advertía el riesgo de que se perdiera una colección con piezas de 9.000 años de existencia del Museo Arqueológico de Mérida.
En 2022, la ONG Aula Abierta denunció el estado de emergencia en el que se encontraba el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL). Para ese entonces, esta institución funcionaba con apenas 30 % del presupuesto necesario para su mantenimiento, además de enfrentar constantes robos de su cableado eléctrico.
Pero la vulneración del derecho a la cultura no solo ocurre por falta de financiamiento. En el citado informe del ODH-ULA se denunció la instrumentalización política de los museos en Venezuela, utilizados frecuentemente para eventos partidistas, desvirtuando así su función de estudio, educación y contemplación.
El derecho a la cultura como derecho humano
El ODH-ULA recuerda que los derechos culturales son una categoría fundamental de los derechos humanos, interdependientes e indivisibles, cuyo objeto es garantizar que todas las personas, de forma individual o colectiva, puedan acceder, participar y disfrutar de la cultura. Este derecho está consagrado en el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC).
En Venezuela, los derechos culturales están establecidos en la Constitución nacional y en la Ley Orgánica de Cultura, instrumentos que obligan al Estado a proteger, conservar y restaurar el patrimonio cultural y la memoria histórica del país.
Para que este derecho sea efectivo, deben concurrir cinco elementos esenciales: disponibilidad de bienes y servicios; accesibilidad sin discriminación; aceptabilidad de las políticas; adaptabilidad a la diversidad; e idoneidad cultural. Al mantener museos cerrados, deteriorados o politizados, el Estado incumple su obligación de «respetar, proteger y cumplir» estos derechos.
En consecuencia, este Observatorio insta al Estado venezolano a cesar la opacidad en el manejo de los recursos destinados a garantizar el derecho a la cultura y a adoptar medidas urgentes para proteger el patrimonio que hoy se pierde en los museos del país. El deterioro de estos espacios, en cualquier parte del mundo, pone en riesgo la memoria histórica de una nación.