(Mérida 10/04/2020).- El programa “Universidad en Casa: Plan Nacional Universitario de Prevención ANTICOVID-19” creado por el gobierno de facto de Nicolás Maduro a comienzos de la cuarentena nacional por el coronavirus, y cuya duración se extenderá hasta agosto, es excluyente e inviable en Venezuela. El precario funcionamiento de los servicios eléctrico y de telecomunicaciones, la falta de recursos técnicos y económicos de estudiantes y profesores y la imposibilidad de hacer cambios estructurales para adaptar a la modalidad virtual todos los cursos académicos son las principales causas de la inviabilidad de dicho plan, por demás excluyente.

 El Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODH-ULA) rechaza que el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (Mppeu) del gobierno de facto haya elaborado un plan cuyo contenido no está disponible en internet, para ser consultado por estudiantes y docentes. El sitio web del Mppeu (http://www.mppeu.gob.ve/), donde debería estar disponible el contenido de dicho plan, no tiene publicaciones desde el 29 de noviembre de 2019.

Lo que se conoce acerca del referido plan es lo que ha dicho César Trompiz, ministro de educación universitaria del gobierno de facto. En una alocución transmitida por Venezolana de Televisión (VTV) el pasado 8 de abril, Trompiz indicó, sin pruebas, que cerca del 95% de las universidades del país se han sumado al referido plan. El ODH-ULA ha podido constatar que al menos las universidades autónomas ubicadas en la región andina del país no han podido implementar dicho plan, principalmente por la falta de recursos técnicos y humanos indispensables para poder realizar una migración total a la modalidad virtual, así como por las recurrentes fallas en los servicios de luz e internet.

Un plan excluyente

Por otra parte, la naturaleza y características particulares de cada asignatura universitaria implican la implementación de cambios estructurales para poder ser llevadas 100% a la modalidad virtual. Dichas modificaciones se tornan inviables en medio de fallas constantes de los servicios eléctrico y de telecomunicaciones. Además de ello, no todas las carreras se encuentran en la misma fase del semestre o año académico, ni todos los programas de estudio se encuentran en el mismo estado de desarrollo, factores que deberían tenerse en cuenta. Luego, no todos los docentes ni estudiantes cuentan con la alfabetización digital necesaria para adaptarse a la modalidad virtual.

En el caso de la Universidad de Los Andes (ULA), la falta de presupuesto para invertir en ampliar y mejorar los sistemas de educación a distancia, así como adquirir equipos indispensables, hacen imposible la migración total de la educación al entorno digital. Jimena Pérez, directora de la Coordinación General de Estudios Interactivos a Distancia de la Universidad de Los Andes (Ceidis-ULA), explica que la implementación del Plan Universidad en Casa supone un reto en las actuales circunstancias. “Técnicamente, el Ceidis no tiene la forma de soportar que toda la universidad trabaje bajo la modalidad a distancia, ni en equipos ni en personal”, asegura. Además, la también docente universitaria explica que si bien un importante número de profesores ulandinos ha sido formado en educación virtual, otros no, y su capacitación en el área en estos momentos de cuarentena por coronavirus es inviable.

Aunque el ministro Trompiz ha indicado que el Plan Universidad en Casa tiene una “característica multimodal”, que implica el uso de la telefonía fija, digital, mensajería instantánea (SMS), WhatsApp, radio, televisión y las aulas virtuales, muchas de estas opciones, aunque variadas, no están al alcance de todos los estudiantes y docentes universitarios. Debido a la precariedad de las becas estudiantiles y los salarios de los profesores, no todos los universitarios cuentan con teléfonos digitales ni equipos de computación en sus casas. Muchos de ellos utilizaban los pocos equipos existentes en los espacios universitarios.

En el caso de la Universidad de Los Andes (ULA), la falta de presupuesto para invertir en ampliar y mejorar los sistemas de educación a distancia, así como adquirir equipos indispensables, hacen imposible la migración total de la educación al entorno digital. . Imagen: Archivo ULA

Fallas constantes en servicios indispensables

En cuanto a los servicios de telecomunicaciones, las fallas son cada vez más recurrentes en la telefonía fija y móvil, mientras que la velocidad de conexión a internet en Venezuela es la más baja del continente. Según datos del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela), los estados andinos del país (Mérida, Táchira y Trujillo), junto a Cojedes, registraron la velocidad de conexión más lenta de todo el territorio nacional durante 2018 y 2019.

“Actualmente contamos con un internet que falla constantemente y cuyo ancho de banda no se ha logrado aumentar debido a las restricciones presupuestarias de la universidad”, explica Alejandra Stolk,
jefa de redes y conectividad de la Dirección de Telecomunicaciones y Servicios de la Universidad de Los Andes (DTES-ULA).

Aunado a lo anterior, el ODH-ULA señala que los actuales costos de los servicios de telefonía y datos móviles son impagables para muchos estudiantes y profesores. La falta de inversión y mantenimiento en sistemas y equipos por parte de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) ha hecho que muchos hogares del país no cuenten con el servicio ABA de internet que presta dicha empresa estatal, teniendo que recurrir al uso de datos que ofrecen operadoras privadas. Luego, para quienes sí cuentan con internet ABA, su funcionamiento es cada vez más deficiente.

Sobre el uso de la radio y la televisión que menciona Trompiz, hasta la fecha no se ha precisado cómo y cuándo sería su uso para la educación superior. En cualquier caso, los constantes apagones que viven los estados andinos y occidentales del país afectarían la implementación del Plan Universidad en Casa a través de estos canales de comunicación. En esta región del país se han registrado durante la cuarentena apagones de hasta 10 horas continuas, y varios en un mismo día, además de constantes fluctuaciones de voltaje que afectan la operatividad de los equipos eléctricos.

El ODH-ULA apoya la decisión nacional de no volver a las aulas de clase mientras el riesgo de contagio por el nuevo coronavirus esté latente, pero rechaza la forma irresponsable e improvisada con la que el Mppeu pretende que se continúen los estudios universitarios en el contexto de una emergencia humanitaria compleja como la que vive Venezuela, en donde no existen las condiciones mínimas necesarias para el desarrollo de cursos académicos a distancia, como sí ha sido viable en otros países.

Plan Universidad en Casa es excluyente e inviable en Venezuela
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